El hipódromo electoral.

Nuestro circo electoral se ha convertido en una caza de brujas, y nosotros, en los tímidos espectadores de las funciones terroríficas de la prensa nacional. Así, mientras que por un lado están los samaritanos discursos en defensa de la democracia y otros cuentos, en la otra esquina nos encontramos con los apocalípticos, inexactos y sospechosos resultados de las encuestas. Todo esto, en medio de un nido de intereses capaces de comprar, amenazar o despedir a cualquier periodista que no se adapte a la línea política de los medios y sus patrocinadores.

Es decir, al mismo tiempo que en los noticieros televisivos y en las páginas de los diarios más influyentes del país, se catapulta al Perú a un destino incierto donde los productos escasearán, la libertad de prensa será asesinada (¿más que ahora?), la inversión extranjera huirá como un ratón asustado, la constitución –la misma que fue creada en medio de un golpe de estado- será cambiada a favor de un demonio chavista; en las encuestas se sigue secundando el pánico: la amenaza lleva la delantera. ¡Actuemos rápido!, saquemos del aire a los periodistas como Raúl Tola y Patricia Montero, mandemos a uno de nuestros reporteros a grabar una nota sobre la escasez y la delincuencia en Venezuela, y contratemos a un periodista polémico dispuesto a bombardear al enemigo, en un programa dominguero improvisado. Todo sea, en nombre de la democracia.

Por supuesto, la caza de fantasmas no es el único detonador eficaz para empujar a un elector a marcar el logotipo deseado: también está la carrera de caballos. En este segundo escenario, nuestros electores encarnan la piel de hábiles apostadores que analizan religiosamente el resultado de las encuestas, esperan ansiosos que se abra una brecha entre los dos candidatos, y finalmente, juegan su voto a ganador. A diferencia del futbol, en la política, el puntero es capaz de cambiarle la camiseta a cualquiera y conseguir un voto más.

Consecuentemente, las principales encuestadoras del país siguen desfilando caricaturescos resultados que varían de manera escandalosa, entre unos y otros: Imasen: Humala 42% - Keiko 37,8%, Apoyo: Humala 42% - Keiko 36%, CPI: Humala 40, 6% - Keiko 36, 8%, Datum: Humala 41, 5% - Keiko 40, 3%, Indice: Humala 49.7% - Keiko 50.3%. ¿Será que los señores de índice y Datum se equivocaron de país, o es que acaso están optando por la estrategia del hipódromo? Finalmente, con Bayly vendido a Fujimori y al clan Romero, ya hay bastante terror para rato.

Aunque los movimientos en esta guerra ya están cantados, solo queda una pregunta por responder: ¿Qué postura tomaremos los peruanos en medio de esta orquesta del miedo? ¿Temblaremos presos del pánico y luego, apostaremos al inexacto y fabricado líder de las encuestas?, ¿o acaso, seremos lo suficientemente críticos como para patear el tablero, escarbar en los fracasos históricos de los gobiernos pasados, y elegir –vendándonos los ojos y tapándonos los oídos- al candidato que más se adapte a nuestros intereses y los de nuestros compatriotas? El 5 de junio sabremos la respuesta.

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